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16-IV-2007. Al modificar el estilo de vida habitual, aumenta el riesgo de producirse un proceso diarreico
En la mayoría de los casos, las alteraciones intestinales se producen porque el organismo tiene que adaptarse al nuevo régimen de vida. Este hecho es especialmente importante cuando se visita un país con peores condiciones higiénicas, pero también puede ocurrir al cambiar de ciudad dentro del propio país, aunque el agua sea perfectamente potable y la comida cumpla con las condiciones de salubridad, advierten desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos. Es tan frecuente este tipo de diarrea asociada a los viajes, que existe como entidad clínica propia la conocida como “diarrea del viajero”, para designar aquel cuadro clínico caracterizado por un aumento de la frecuencia, volumen o fluidez de las deposiciones asociado a un viaje, o a cualquier otra situación en la que el paciente se expone a múltiples patógenos intestinales para los que no ha desarrollado una inmunidad específica.
En la mayoría de los casos, el origen es bacteriano, sobre todo por E.coli. El contagio se produce por la ingestión de alimentos o agua contaminada. Los virus, especialmente rotavirus, representan un 10-20% de los casos, mientras que las infecciones por parásitos, tan sólo el 5%. Habitualmente, el cuadro caracterizado por deposiciones acuosas, dolor abdominal, astenia y náuseas, remite a los 5 días, pero los casos graves pueden llegar a durar hasta 1 mes. En verano esta patología aparece con más frecuencia, ya que el calor favorece la presencia de agentes infecciosos. Son especialmente susceptibles los niños, con menor inmunidad intestinal ya que han estado expuestos a un menor número de agentes patógenos, los ancianos y los pacientes inmunodeprimidos o con hipoclorhidria. La principal complicación es, que ante estas intensas y a veces mantenidas diarreas, puede producirse deshidratación.
Tratamiento
No existe una zona geográfica libre de riesgo de adquirir diarrea del viajero aunque, lógicamente, la prevalencia varía según la zona y, en general, es inferior en los países más desarrollados, donde las condiciones higiénicas son mejores. Sin embargo, ninguna zona está exenta. Así, en Estados Unidos son frecuentes las diarreas producidas por el parásito Giardia y en España el agente causal más común es Salmonella.El tratamiento de la diarrea del viajero depende de la gravedad del paciente. Se debe comenzar en cuanto se detecten los primeros síntomas. En el caso de diarreas leves suele bastar con cambiar de dieta e ingerir abundantes líquidos con azucares y sales. En las farmacias existen unos preparados, conocidos como soluciones de rehidratación oral, que ayudan a reponer el líquido y las sustancias que se pierden durante el proceso diarreico. Se deben tomar pequeñas cantidades, pero de forma frecuente hasta alcanzar los dos a cuatro litros diarios. Además, también se suele recomendar seguir una dieta blanda, como cereales, arroz y yogur entre otros alimentos. Y, por supuesto, se recomienda evitar el alcohol, el café, los lácteos y los alimentos muy condimentados.
En caso de diarreas moderadas acompañadas de vómitos y dolor abdominal, pero sin fiebre ni sangre en las heces, aparte de seguir una dieta y tomar líquidos, puede ser necesario un medicamento antidiarreico; el más utilizado es la loperamida.
Cuando las deposiciones son muy abundantes, se debe acudir a un centro sanitario, donde se recomendará la toma de un antibiótico, la dosis y la duración del tratamiento. El uso rutinario de antibióticos no está recomendado, y se administrarán únicamente cuando lo indique un médico.

“Diarrea del viajero”. Está caracterizada por un aumento de la frecuencia, volumen o fluidez de las deposiciones asociado a un viaje, o a cualquier otra situación en la que el paciente se expone a múltiples patógenos intestinales para los que no ha desarrollado una inmunidad específica.
Prevención. Para prevenir esta diarrea del viajero es fundamental tomar una serie de medidas dietéticas e higiénicas. Como regla de oro siempre se deben hervir, cocinar bien y pelar los alimentos que se vayan a ingerir. Se utilizará sólo agua que haya sido hervida, desinfectada químicamente o embotellada, tanto para beber, lavar alimentos o para higiene personal. La toma de antibióticos como prevención puede ocasionar efectos adversos, con un tratamiento innecesario y costoso para muchos viajeros. La mejor prevención es seguir una buena higiene y una dieta adecuada.
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Dr. Cormenzana
Cirugía Estética de
Policlínica
Gipuzkoa.
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