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12-XI-07.“Esto indica que el retraso del desarrollo de la enfermedad mediante un tratamiento temprano puede ser fundamental para preservar la función cognitiva años después”, asegura un experto
Por primera vez un estudio ha demostrado que la severidad de la Esclerosis Múltiple (EM) en su fase inicial es predictiva del grado de discapacidad cognitiva que se sufrirá posteriormente. Estos resultados son parte del Estudio Betaferon 16-Years Long-Term Follow Up que ha sido presentado en el 23º Congreso Europeo para el tratamiento de la Esclerosis Múltiple (ECTRIMS en sus siglas en inglés). El estudio demuestra que los pacientes de EM que al comienzo de la enfermedad poseían los niveles más altos de discapacidad -medidos según la escala de medición de discapacidad EDDS (Escala Ampliada del Estado de Discapacidad) o a través de una resonancia magnética (MRI en sus siglas en inglés)- sufrían también un mayor nivel de degeneración cognitiva 16 años después.
“Estos son los primeros datos que demuestran una correlación significativa entre los primeros niveles de referencia de discapacidad y el deterioro cognitivo posterior (concretamente 16 años más tarde)”, explica Dawn Langdon, doctor y catedrático de la Universidad de Londres. “Esto indica que el retraso del desarrollo de la enfermedad mediante un tratamiento temprano puede ser fundamental para preservar la función cognitiva años después”, añade el doctor.
Los resultados de este estudio se relacionan con los de BENEFIT (BEtaferon in Newly Emerging multiple sclerosis For Initial Treatment), según el cual los pacientes con Esclerosis Múltiple tratados con Betaferon después del primer brote experimentan una importante reducción en la progresión de su discapacidad neurológica, retrasando así la progresión de la enfermedad y por tanto (según demuestra ahora Betaferon 16-Years Long-Term Follow Up) la discapacidad cognitiva posterior.

Esclerosis Múltiple. La EM es una enfermedad crónica y progresiva del sistema nervioso central que suele asociarse con un incremento de la discapacidad a lo largo del tiempo en las personas que la padecen. Los síntomas de la EM varían de una persona a otra y resultan impredecibles: fatiga o cansancio, pérdida de la visión en uno o ambos ojos, debilidad de una o ambas piernas, entumecimiento y hormigueo en la cara, los brazos, las piernas y el tronco, espasticidad muscular, vértigos, visión doble, disartria y pérdida de control de la vejiga.
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Dr. Cormenzana
Cirugía Estética de
Policlínica
Gipuzkoa.
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