Salud

Uno de cada tres reporteros de guerra puede padecer estrés postraumático

28-V-07. Las organizaciones de periodistas de Europa, América y Australia están tomando conciencia del riesgo profesional que supone informar de catástrofes o acciones violentas

El periodista se ve, a veces, involucrado en la información de numerosas tragedias a lo largo de su trayectoria profesional. En algunas ocasiones, la cobertura de este tipo de noticias pasa factura a los profesionales de la información. De hecho, uno de cada tres reporteros de guerra padece angustia o preocupación, situación previa necesaria a un estado de estrés postraumático, según una investigación del Dart Centre for Journalism and Trauma, (la única institución internacional dedicada al estudio de las relaciones entre periodismo y tragedias).

Muchos periodistas se enfrentan con diversos conflictos: desde guerras hasta ataques terroristas, como los de Nueva York (11-S), Londres (7-J) o Madrid (11-M), pasando por accidentes de aviación, desastres naturales, incendios y asesinatos. “Los periodistas, al igual que los policías, los bomberos y el personal sanitario, son profesionales de primera línea ante una tragedia o acontecimiento violento, por lo que también son susceptibles de padecer secuelas psicológicas importantes, como estrés postraumático”, recalca Mark Brayne, director para Europa del Dart Centre for Journalism and Trauma, quien ha participado esta mañana en el segundo foro promovido por la Asociación Nacional de Informadores de la Salud (ANIS) y el diario digital AZprensa.

Todas estas tragedias originan víctimas y escenas traumáticas que perduran en la memoria colectiva, por lo que “es responsabilidad del periodista darles un tratamiento informativo distinto a otro tipo de informaciones”, explica Brayne. Durante su intervención, Brayne ha apuntado que “las organizaciones de periodistas de Europa, América y Australia ya están tomando conciencia del riesgo profesional que supone informar de catástrofes o acciones violentas”.

Información que afecta al lector

Del mismo modo, para evitar que el público se vea seriamente afectado por la realidad de la tragedia que el periodista plasma en sus informaciones, es conveniente que éste utilice un lenguaje adecuado que describa de manera comprensible y empática a víctimas y supervivientes. “No hay justificación para aquellos periodistas que magnifican las tragedias y alarman a la población de manera gratuita”, advierte Brayne.

Además, “la historia que se relate no debe versar sobre las sensaciones personales del periodista”, aunque es fundamental que éste se emocione por la tragedia que contempla si pretende contar lo sucedido de una manera auténtica. A la veracidad de la noticia contribuye una buena comprensión de los acontecimientos y una formación periodística de calidad.

Los síntomas de este trastorno suelen agruparse en tres categorías: síndrome de reexperimentación (sueños y pesadillas sobre la tragedia vivida que generan ansiedad, temblores, taquicardia y sudoración), síndrome de evitación y embotamiento afectivo (el afectado evita situaciones o personas que tengan que ver con lo traumático y no se acuerda bien de lo ocurrido) y síndrome de hiperactivación (no puede conciliar el sueño y tiene una actitud hipervigilante).



Lo más destacado

Episodios traumáticos. Muchos periodistas se enfrentan con diversos conflictos: desde guerras hasta ataques terroristas, como los de Nueva York (11-S), Londres (7-J) o Madrid (11-M), pasando por accidentes de aviación, desastres naturales, incendios y asesinatos. Todas estas tragedias originan víctimas y escenas traumáticas que perduran en la memoria colectiva, por lo que “es responsabilidad del periodista darles un tratamiento informativo distinto a otro tipo de informaciones”, explican los expertos.

Estrés postraumático. Los síntomas de este trastorno suelen agruparse en tres categorías: síndrome de reexperimentación (sueños y pesadillas sobre la tragedia vivida que generan ansiedad, temblores, taquicardia y sudoración), síndrome de evitación y embotamiento afectivo (el afectado evita situaciones o personas que tengan que ver con lo traumático y no se acuerda bien de lo ocurrido) y síndrome de hiperactivación (no puede conciliar el sueño y tiene una actitud hipervigilante).


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