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13-II-08. “La ecuación es una cosas de todos y estamos viviendo las consecuencias de no haber asumido cada uno su responsabilidad”, asegura un experto
El Hospital Ramón y Cajal ha organizado el III Congreso Internacional Multidisciplinar sobre el Trastorno por Déficit de Atención (TDAH) y Trastornos de la Conducta que ha sido inaugurado por los viceconsejeros de Sanidad, Educación e Inmigración, Belén Prado, Alicia Delibes y Carlos Clemente, respectivamente. La preocupación por la educación que reciben los menores ha trascendido los ámbitos escolar y familiar. Psiquiatras y psicólogos también están preocupados por los frutos de un sistema que no favorece el esfuerzo ni la educación en valores, hasta el punto de que ha sido uno de los temas centrales del Congreso, organizado por la Fundación Confias (Fundación para una infancia y adolescencia saludables), en el que se han dado cita a 500 profesionales de campos como la Psiquiatría, la Neurología Pediátrica, la Psicología, la Pedagogía, la Sociología, la Política y el Periodismo, según ha informado la Consejería de Sanidad y Consumo de la Comunidad de Madrid en una nota de prensa.
Según el doctor Javier Quintero, psiquiatra vicepresidente de la Fundación Confias, la educación no corresponde sólo a los padres. "Es una cosas de todos y estamos viviendo las consecuencias de no haber asumido cada uno su responsabilidad”, asegura. Durante el Congreso se han abordado problemas de salud como los trastornos generalizados del desarrollo –autismo-, que en ocasiones puede ser muy grave o el trastorno por déficit de atención e hiperactividad que afecta a entre un 6% y un 8% de la población. Sobre esta última patología, que hace años no se conocía y suponía un calvario para los niños que la padecían, este experto asegura que hoy en día no tiene que suponer un problema si el niño está bien diagnosticado.
El único riesgo de sobremedicación es que el diagnóstico no sea correcto puesto que no todos los niños que no prestan atención o son movidos tienen TDAH. Sin embargo, en el caso de que el diagnóstico esté ajustado, asegura que tratamientos como el metilfenidato o la amoxetina ayudan a corregir las dificultades del paciente para mantener la concentración.

La importancia del diagnóstico. El trastorno por déficit de atención e hiperactividad afecta a entre un 6% y un 8% de la población. Hace años, esta patología no se conocía y suponía un calvario para los niños que la padecían. El doctor Javier Quintero, psiquiatra vicepresidente de la Fundación Confias asegura que hoy en día no tiene que suponer un problema si el niño está bien diagnosticado.
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Dr. Cormenzana
Cirugía Estética de
Policlínica
Gipuzkoa.
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