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Mucha gente cree que con el fin de la primavera y del verano se acaban las pesadillas para los alérgicos. Sin embargo, la realidad es muy diferente. Los ácaros no sólo no desaparecen en esta época, sino que el otoño puede considerarse su estación
La llegada de la primavera no supone una circunstancia de especial complicación para los alérgicos en Gipuzkoa, ya que la mayoría de ellos son sensibles a los ácaros, más de un 80%.
Los meses otoñales son los que más afectan a los alérgicos a los ácaros del polvo, debido a que en esta época existen unas condiciones de humedad y temperatura ideal para su proliferación.
La humedad ambiental que provoca las lluvias y la puesta en marcha de las calefacciones, así como una menor ventilación de la viviendas por el frío, hacen posible que los ácaros se reproduzcan más fácilmente.
En diferentes ambientes
Los ácaros son unos artrópodos que se pueden encontrar en diferentes ambientes. Pertenecen a la familia de los arácnidos y son reconocidos como los responsables de las alergias al polvo doméstico.
Para su crecimiento necesitan una temperatura de entre 20 y 30 grados, una humedad alrededor del 70% y se alimentan de las escamas de la piel humana. Son inofensivos para el hombre pero, sin embargo, sus residuos fecales producen alergia.
Se pueden encontrar en sábanas, edredones, mantas, sillones, almohadas, alfombras, cortinas, tapicerías, peluches y colchones.
Cada ácaro produce más de 20 partículas fecales al día, que producen síntomas alérgicos incluso tras su muerte. Además, un acaro hembra puede poner de 20 a 50 huevos, produciendo una nueva generación cada tres semanas.
La limpieza exhaustiva sin levantar polvo, ventilación diaria y evitar elementos que puedan facilitar la acumulación del polvo (moquetas, alfombras, peluches,...) son algunas de las principales medidas para minimizar la exposición a los ácaros.

Son unos artrópodos que pertenecen a la familia de los arácnidos y son reconocidos como los responsables de las alergias al polvo doméstico.
¿Dónde se encuentran?
En sábanas, edredones, mantas, sillones, almohadas, alfombras, cortinas, tapicerías, peluches y colchones.
Prevención:
Intentar limpiar sin levantar polvo, ventilar diariamente y evitar lo que pueda facilitar la acumulación del polvo.
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Dra. Concha Vidales
Genética Molecular
de Policlínica
Gipuzkoa.
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