![]() |
28-III-2007. La rinitis alérgica afecta a medio millón de personas en el País Vasco. Los ácaros y el polen son los agentes alérgenos más frecuentes.
Clima húmedo y temperaturas templadas. Es el hábitat que favorece la proliferación de los ácaros que traen por la calle de la amargura al medio millón de alérgicos que existen en el País Vasco. Para aliviar los incómodos síntomas de la rinitis alérgica y evitar que este mal derive a los pocos años en asma bronquial, la sociedad Alergonorte, a la que pertenecen los alergólogos de Euskadi, advierten de la importancia de detectar con prontitud la enfermedad para ponerle el tratamiento adecuado.
El jefe del servicio de Otorrinolaringología del Hospital Donostia, el doctor Jesús Algaba, y el alergólogo José Antonio Navarro, advirtieron ayer en San Sebastián que la falta de un diagnóstico adecuado y la automedicación conlleva que un tercio de los casos de alergia deriven en asma, «una enfermedad que puede empeorar aún más la calidad de vida de estas personas. Muchos ciudadanos con rinitis alérgica confunden la sintomatología con la del catarro común y toman medicación inadecuada», afirmó el doctor Navarro.
De hecho, los datos indican que sólo el 45% de los pacientes está diagnosticado, y que únicamente el 4% demanda asistencia médica y, por tanto, un tratamiento adecuado. Esta medicación, aún y todo, en muchos de los casos no mitigará totalmente los síntomas de una dolencia que, en los casos más severos, puede ser crónica.
¿Y cómo diferenciar un resfriado de una rinitis alérgica? Los médicos dan algunas claves: Congestión nasal, estornudos continuos, picor en la nariz, goteo nasal, ojos rojos, conjuntivitis, dolores de cabeza, ronquidos y problemas para dormir por respirar mal. La presencia de algunos de estos síntomas durante periodos prolongados de tiempo alertan de la existencia de algo más que un catarro. «Cuando un niño está todo el rato tocándose con el puño la nariz porque le pica es síntoma de rinitis», advierte el doctor Algaba, quien recordó que el 30% de los pacientes son menores de 14 años.
«Se trata de una enfermedad más importante de lo que se dice, que puede suponer una molesta alteración de la calidad de vida tanto de niños como de adultos, y que va en aumento en los países occidentales», recordó. «Hace 40 años los casos que venían a consulta eran anecdóticos, y ahora es el pan nuestro de cada día».
Esta tendencia al alza está motivada por los cambios que la forma de vida y el entorno actual produce poco a poco en el sistema inmunológico, y la única forma de hacerle frente, por el momento, es actuando con rapidez frente a los primeros síntomas. «Los corticoides nasales y los antihistamínicos orales de última generación (que no producen somnolencia) son los medicamentos más recomendados para tratar estos síntomas», indicó el doctor Algaba. «Pero existen muchos tipos de rinitis y muchos agentes que los causan», advirtió, por lo que cada caso puede precisar de una medicación diferente.
Tipología
«Existen rinitis leves, y moderadas o severas», explicó. «Y, por otra parte, pueden ser intermitentes, que aparezcan principalmente en temporadas puntuales como el otoño y la primavera, o persistentes». En los casos más leves, un simple antihistamínico puede reducir considerablemente o incluso eliminar los síntomas, pero en los pacientes con afección más grave, el doctor Navarro reconoce que el tratamiento alivia pero no cura, «aunque puede controlarse muy bien». «El problema de esta dolencia es que está causada por diferentes agentes, no sólo por uno», indica, por lo que su tratamiento se complica.
«El agente causante más importante en el País Vasco, tanto por su grado de alergenicidad como por su extensa distribución, son los ácaros del polvo doméstico, aunque conforme nos alejamos del mar hacia el centro, el polen de las gramíneas va cobrando importancia», indicó el doctor Navarro. En cifras, los ácaros están detrás del 62% de las alergias de los vascos, los pólenes en el 27%, los epitelios de los animales domésticos en el 16% y los hongos en el 1,6% de los casos. «Cuando el alérgeno es el pelo de un animal como un gato, un perro o un hamster puede bastar con separarse de él; pero en el caso del polen, los pacientes no se hacen alérgicos a un polen, sino a una o más de sus proteínas», explicó Navarro.
Limpieza

¿Cómo diferenciar un resfriado de una rinitis alérgica? Los médicos dan algunas claves: Congestión nasal, estornudos continuos, picor en la nariz, goteo nasal, ojos rojos, conjuntivitis, dolores de cabeza, ronquidos y problemas para dormir por respirar mal.
Envía tus preguntas a los médicos especialistas de Policlínica Gipuzkoa
Dr. Cormenzana
Cirugía Estética de
Policlínica
Gipuzkoa.
Recuerda la charla