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22-II-08. Los expertos buscan ahora respuestas para los pacientes no respondedores al tratamiento de esta enfermedad.
El virus de la hepatitis C (VHC) es la principal causa de hepatitis crónica, cirrosis y carcinoma hepatocelular, así como la indicación más común para el trasplante hepático. Los tratamientos actuales para la hepatitis C consiguen alcanzar una respuesta virológica sostenida (RVS) que supera el 50-60% en el caso de pacientes con genotipo 1 y que ronda el 80% en pacientes con genotipos 2 y 3. No obstante existe un grupo de pacientes que no logra responder a los tratamientos actuales, lo que ha motivado que las líneas de investigación que se están desarrollando durante los últimos años estén enfocadas a encontrar la posibilidad de curación de estos pacientes. Exponer los últimos avances logrados en el tratamiento de los pacientes no respondedores, así como conocer qué ocurre en la práctica clínica real y la importancia de la adherencia al tratamiento, son algunos de los temas clave que aborda el Simposio de Roche, Rompiendo Barreras para el éxito, que se celebra en el marco del XXXIII Congreso Anual de la Fundación y Asociación Española para el estudio del Hígado (AEEH) en Madrid.
Clasificar a los pacientes que tras un primer tratamiento no logran alcanzar una RVS en respondedores recidivantes y no respondedores, así como identificar si el tratamiento realizado ha sido el óptimo o no —se considera óptimo cuando el paciente ha recibido el 80% de la dosis plenas de interferón pegilado y ribavirina durante más del 80% de la duración del tratamiento prescrito— resulta clave para estudiar la nuevas posibilidades de curación. En este sentido, “las posibilidades de curación de un paciente no respondedor cuando recibe un nuevo ciclo de tratamiento con interferón pegilado alfa-2a y ribavirina oscila entre el 10 y el 75%”, señala el doctor Manuel Romero, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital de Valme (Sevilla). De estos pacientes, en el extremo inferior se encontrarían “los no respondedores al interferón pegilado y a la ribavirina, que además son cirróticos con resistencia a la insulina y de genotipo 1; mientras en el extremo de mayor éxito se sitúan los pacientes recidivantes con fibrosis leve”, matiza el doctor Romero.
Importancia de la semana 12
Alcanzar la semana 12 de tratamiento resulta crucial para que en los pacientes no respondedores se logre determinar las posibilidades de éxito del tratamiento. Este importante factor predictivo permite “ahorrar recursos y efectos adversos —señala el doctor Romero— puesto que sólo se prolongará el tratamiento más allá de la semana 12 en aquellos pacientes en los que el virus haya desaparecido tras 12 dosis de tratamiento”. Estas conclusiones se desprenden del Estudio Repeat que ha demostrado que tras el tratamiento con Pegasys y ribavirina las posibilidades de curación de los pacientes no respondedores alcanzan el 17%, pero al analizar los pacientes con carga viral negativa en la semana 12 las posibilidades de curación se incrementan hasta alcanzar tasas que rondan el 60%. Dada la contundencia de los resultados, “la toma de decisiones en la semana 12 en pacientes no respondedores se convertirá en una medida habitual en la práctica clínica en los próximos meses”, apunta el doctor Romero

Alérgenos. Los alimentos constituyen una fuente importante de alergias, sobre todo la leche de vaca, el huevo y el pescado. Otros alergenos son de origen industrial y profesional, como las sales de platino y de níquel, el poliuretano y otros. Igualmente son importantes los medicamentos que pueden provocar reacciones sistémicas anafilácticas graves, como en el caso de la alergia a la penicilina, pero también reacciones menos severas y mucho más comunes.
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Dra. Gil-Negrete
Oncología Médica
Policlínica
Gipuzkoa.
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