Salud

Tapones en el oído

10-IX-08. El cerumen ejerce una función protectora del oído y no debe ser retirado, salvo cuando se forma un tapón

El oído externo está formado por el pabellón auditivo, denominado coloquialmente "oreja", y el canal auditivo. El pabellón es una estructura cartilaginosa recubierta de piel, muy característica y diferente en cada individuo, y que da paso al conducto auditivo externo, un canal que conduce los sonidos desde el exterior hacia el órgano del oído situado más allá del tímpano, informan desde el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.

El cerumen consiste en una mezcla de secreciones de la piel y del conducto auditivo externo: productos de descamación, secreción sebácea y secreción de las glándulas ceruminosas, que se encuentran en el conducto auditivo externo. El cerumen tiene un efecto protector de la piel, debido a la presencia de lípidos, que impiden que penetren los gérmenes. Pero, además, el cerumen tiene poder antimicrobiano por sí mismo. También protege el canal auditivo de la humedad y de golpes, y con ayuda de la existencia de pequeños pelos, evita que penetren polvo, insectos, u otros elementos potencialmente peligrosos.

Como el cerumen se forma muy lentamente, el paciente no se da cuenta hasta que, al entrar en contacto con el agua, se hincha provocando sordera brusca y también dolores. De hecho, se trata de la causa más común de sordera súbita. Junto con la sordera súbita pueden aparecer autofonía (el paciente oye de forma amplificada su propia voz), acufenos (sonidos "internos"), otalgia (dolor de oído), mareo, vértigo y sensación de plenitud del conducto auditivo externo.

Demasiada limpieza

La aparición de tapones se debe en buena medida a la práctica de hábitos inadecuados, como el empleo reiterado de bastoncillos de algodón en el interior de los oídos, o lavarse en exceso con jabones o champú, lo que da lugar a la estimulación de la producción de cerumen.

También es frecuente en las personas que se bañan en piscinas con frecuencia, y que acaban padeciendo lo que se conoce como "oído de nadador", caracterizado por un cuadro de picor intenso y una marcada propensión a la otitis infecciosa. Asimismo, los cambios en las glándulas de cerumen debidos a la edad, hacen que el cerumen tienda a secarse más rápidamente de lo normal, por lo que los tapones de cerumen son más frecuentes en los adultos.

Aunque la causa más frecuente de formación de tapones en el oído son las maniobras pretendidamente higiénicas de los pacientes, en algunos de ellos puede apreciarse también una sobreproducción de cerumen. No se conocen las causas, pero puede deberse a un patrón hereditario, ya que este problema tiende a darse en varias personas de una misma familia. Al margen de los comentados, existen una serie de factores predisponentes, entre los que cabe destacar los siguientes: presencia abundante de pelos en el canal auditivo, canal auditivo estrecho y empleo habitual de 'cascos' de audición o de dispositivos de amplificación acústica 'in situ', en especial de aquellos que implican la introducción de parte del dispositivo en el canal auditivo.

Es muy importante no confundir los síntomas de un tapón con otros procesos patológicos más graves del oído externo o medio, o incluso interno. Si la sensación de llenado persiste después de haber limpiado los oídos o si siente mareos o dolor, debería remitirse al paciente al especialista ya que podría tener un objeto extraño dentro del oído o una patología de base. El conducto auditivo puede irritarse o inflamarse durante el proceso de extracción de tapones. Por ello, es recomendable que la extracción de tapones se realice por profesionales de experimentados en este procedimiento, especialmente en casos de extracción difícil.


De interés

Efecto protector. El cerumen consiste en una mezcla de secreciones de la piel y del conducto auditivo externo: productos de descamación, secreción sebácea y secreción de las glándulas ceruminosas, que se encuentran en el conducto auditivo externo. El cerumen tiene un efecto protector de la piel, debido a la presencia de lípidos, que impiden que penetren los gérmenes. Pero, además, el cerumen tiene poder antimicrobiano por sí mismo. También protege el canal auditivo de la humedad y de golpes, y con ayuda de la existencia de pequeños pelos, evita que penetren polvo, insectos, u otros elementos potencialmente peligrosos.