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25-V-07. Lo expertos aseguran que “la elección de un tratamiento u otro depende de la calidad y la cantidad de piel y tejido de cobertura que tenga la paciente, la forma de la mama, los deseos de la paciente, su edad…
La reconstrucción mamaria, según la técnica empleada, puede ser protésica, en la que se utilizan dispositivos externos como los implantes mamarios, o autóloga, en donde el cirujano plástico emplea tejidos de otras localizaciones de la paciente como zona donante para conformar una mama. “La elección de una intervención u otra depende de muchos factores: la calidad y la cantidad de piel y tejido de cobertura que tenga la paciente, la forma de la mama, los deseos de la paciente, su edad, del tratamiento recibido para curar el cáncer, etc.”, explica la doctora de Benito.
Los casos en donde está indicada esta intervención son: pacientes con daño tisular provocado por la radioterapia, o con piel insuficiente en la región mamaria, o que no desean un implante. “También encontramos mujeres que prefieren la reconstrucción autóloga porque implica que se les quite el tejido abdominal que les sobra y porque al ser tejido natural, cambia de peso y envejece con la paciente”, informa la doctora Marín Gutzke.

La reconstrucción mamaria protésica. Presenta una escasa morbilidad. Esta reconstrucción está indicada habitualmente en pacientes no candidatas a radioterapia, con una mama contralateral de tamaño moderado y si la paciente rechaza otra modalidad de reconstrucción.
La reconstrucción mamaria antóloga. Consiste en la recreación de una mama, parcial o totalmente, a partir de tejido movilizado o trasplantado a la región mamaria. Se pueden realizar reconstrucciones totales de la mama, tras la mastectomía, y reconstrucciones parciales, tras tumorectomías o cuadrantectomías.
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Dr. Cormenzana
Cirugía Estética de
Policlínica
Gipuzkoa.
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