Salud

El tratamiento precoz de las lesiones cutáneas de queratosis actínica reduce el riesgo de cáncer de piel

25-VII-07. Cada año se producen 2 millones de nuevos tumores cutáneos de este tipo en todo el mundo, sobre todo en personas de edad avanzada

Bronceado y sol son términos que llegada la época estival no suelen ir separados. Pero aunque el hecho de tomar el sol para conseguir una piel morena no es peligroso, es una actividad que se debe realizar con suma precaución para no pagar a largo plazo un alto precio, como es el cáncer de piel. A pesar de que el melanoma es el tipo de tumor cutáneo más agresivo, no es el más frecuente. Al año se produce en todo el mundo alrededor de dos millones de nuevos casos de cáncer de piel no melanoma, es decir, que se producen a partir de células cutáneas que no son melanocitos. La mayoría de estos casos tienen una relación directa con la exposición al sol.

Según explica el profesor Agustín Alomar, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital de la Santa Creu y Sant Pau, de Barcelona, “los radicales libres producidos por la luz ultravioleta desencadenan un proceso de oxidación que es la causa del de deterioro cutáneo y el envejecimiento, así como de los cambios celulares que predisponen al cáncer. Estos efectos son acumulativos y progresivos a lo largo de toda la vida: la piel guarda en su memoria los excesos cometidos desde la infancia”.

Heridas sin curar

Este tipo de cáncer de piel no melanoma se puede reconocer por un cambio en el aspecto de la piel, como una herida que no termina de curarse o una pequeña protuberancia. “Ante cualquier cambio o anormalidad cutánea es necesario acudir al dermatólogo, ya que cuanto antes se adopten las medidas adecuadas, más posibilidades hay de conseguir un tratamiento adecuado sin consecuencias estéticas importantes”, subraya el doctor Alomar. Las manchas rojas, ásperas o escamosas en la superficie de la piel, conocidas como queratosis actínica o solar, son otro tipo de lesiones producidas por la exposición al sol y pueden confluir en un cáncer cutáneo no melanoma.

“La queratosis actínica se considera actualmente no sólo como una lesión precancerosa, sino como un tumor cutáneo inicial y superficial de evolución lenta”, apunta el doctor Alomar. “Si se trata precozmente, puede eliminarse antes de que se convierta en cáncer de piel. De lo contrario, si no se trata, entre un 6 y un 10 por ciento de los casos suelen progresar a un carcinoma espinocelular invasivo, un tipo de cáncer que si se detecta en sus etapas iniciales no constituye peligro de muerte, pero que en etapas más avanzadas puede crecer e invadir los tejidos circundantes”.

Escamas en la superficie de la piel

Este tipo de lesiones precancerosas se caracterizan por su formación escamosa sobre una base que puede ser clara u oscura, de color tostado, rosa, roja, o una combinación de estos colores, o del mismo tono de la piel. La escama suele ser dura, seca y áspera y se detecta mediante el tacto. “La queratosis actínica se desarrolla muy lentamente y las manchas producidas suelen alcanzar entre uno y dos centímetros de superficie”, añade el doctor Alomar. “Aunque la escama pueda desaparecer, la lesión de las células de la piel persiste de forma continua y progresiva”. Generalmente aparecen varias lesiones del mismo tipo al mismo tiempo y las zonas más susceptibles para que se desarrollen son las más expuestas al sol: la cara, las orejas, el cuero cabelludo, el cuello, el dorso de las manos y los antebrazos, los hombros y los labios.

La piel tiene daño solar y puede desarrollar cualquier tipo de cáncer cuando aparecen una o más lesiones de queratosis actínica en la piel. La probabilidad de que se convierta en un tumor cutáneo se eleva con el aumento de lesiones cutáneas. Dado que los efectos de la exposición solar son acumulativos, las personas de edad avanzada son las que tienen más posibilidades de desarrollar lesiones provocadas por queratosis actínica.

“Alrededor de la mitad de las personas con más de 50 años han tenido en algún momento de su vida queratosis actínica, y la gran mayoría de los que superen los 80 años presentarán en algún momento alguna de estas lesiones”. La piel clara, el cabello rubio, los ojos de color claro son otros de los factores de riesgo para padecer esta dolencia. Las personas con el sistema inmunológico deprimido, o cuyas actividades habituales se desarrollen al aire libre, también tienen grandes posibilidades de desarrollar la enfermedad.


Lo más destacado

Tratamiento amplio. A pesar de que existen métodos eficaces para eliminar la queratosis actínica, como la crioterapia o la coagulación y legrado de lesiones concretas, o la terapia fotodinámica y tratamientos tópicos a un nivel más amplio, la comunidad científica cada vez está más de acuerdo en que es necesario tratar toda la zona fotoenvejecida. Los tratamientos que estimulan el sistema inmune y destruyen las células cancerosas y precancerosas son un nuevo enfoque de eficacia demostrada para que desaparezca la queratosis actínica.

Prevención desde la infancia. La adopción de hábitos de prevención solar desde edades tempranas y en cualquier época del año, son las mejores medidas para minimizar el riesgo de padecer queratosis actínica. Algunas medias simples para la prevención son evitar la exposición solar innecesaria, utilizar protectores solares de amplio espectro, permanecer en la sombra o cubrirse con sombreros de ala ancha o evitar las máquinas de bronceado artificial. En cuanto al sector de población infantil, no se debe exponer al sol a los recién nacidos y es conveniente enseñar a los hijos desde pequeños los buenos hábitos de protección solar.



Charla digital

 Dr. Cormenzana
Dr. Armando Segurado Cirugía Estética de  Policlínica
Gipuzkoa.
Recuerda la charla