Salud

Cuidar el aspecto estético y la salud

02-VII-07. Preocuparse por el aspecto estético es una manera más de cuidar la salud, pero no debemos dejarnos llevar por la obsesión por el físico a la que parece que nos arrastra la sociedad

La salud es un concepto muy amplio que incluye muchas variables. Una de ellas puede ser tener un buen aspecto físico, pero debe mantener un equilibrio con otras facetas también fundamentales para la persona. Cuando esto no ocurre se produce un desequilibrio que llega a ser negativo. La preocupación por mantener esa imagen debe tener unos límites. Su cuidado no debe estar al margen del desarrollo de otras cualidades.

Se ha relacionado con frecuencia el aspecto físico con el hecho de conseguir una autoestima apropiada, que se concreta en estar a gusto con uno mismo. Hay momentos en el desarrollo de la persona en que un determinado defecto estético puede acarrear unas consecuencias más relevantes. Estas etapas más delicadas suelen coincidir con la infancia y la adolescencia. En esta época, el desarrollo de la personalidad está muy determinado por la estima recibida por los demás, el ámbito social, donde con tanta frecuencia no se valora a las personas de la forma más adecuada. Por eso hay niños e incluso adolescentes que acaban arrastrando un problema serio en su desarrollo como persona.

A la hora de cuidar el aspecto físico, conviene afrontar ese reto de una forma equilibrada. Ese cuidado tiene que ser evaluado en relación con otros aspectos importantes para el desarrollo personal, es decir, promover a la vez otras facetas enriquecedoras.

Se ha producido un auge en el negocio relacionado con el cuidado del aspecto externo, un sector que se nutre a veces de las obsesiones de muchas personas. Aunque es una herramienta que sirve de ayuda para intentar mantener un aspecto agradable, hay que tener cuidado de no acabar dependiendo de esas técnicas o tratamientos. Hay que distinguir entre mejorar o preservar un aspecto agradable, y buscar de una forma obsesiva agradar a los demás o seguir una determinada talla.

Algunos factores que influyen negativamente en la propia imagen son evitables, pero no debemos olvidar que otros no lo son.

Dieta y grasas

El consumo de tóxicos, sobre todo el tabaco, degrada el aspecto físico. Perjudica la salud bucal y dental, así como el aspecto de la piel. Estar sometido a estrés produce también un deterioro. La tensión acumulada provoca un aspecto serio y desmejorado, sobre todo si se une a otros problemas.

Por otro lado, descansar poco tiempo o sufrir insomnio, especialmente si se asocia a esa situación de estrés o ansiedad, también ejerce un efecto negativo sobre el aspecto físico.

La dieta errática o una ingesta excesiva de grasas -especialmente aquellas con un aporte elevado de calorías- provocan la aparición de sobrepeso. Por supuesto, en el lado opuesto, las dietas excesivamente estrictas o que disminuyen el aporte de nutrientes esenciales también desmejoran nuestro aspecto.

El consumo pobre de líquidos también es negativo. El agua es fundamental para mantener la hidratación de la piel. Cuando su consumo se reduce, aparece una piel deshidratada. Por su parte, la exposición inadecuada al sol es capaz de producir un "fotoenvejecimiento" o envejecimiento prematuro de la piel.

El contacto de sustancias químicas irritantes puede provocar también un deterioro de la piel. Líquidos de uso habitual, como los destinados a la limpieza de la casa, si no se manipulan con cuidado pueden producir un deterioro de las manos.

Pero también hay muchos otros factores que no están en nuestra mano y por tanto no podemos evitar. Por ejemplo, el tipo de piel, ya que hay diversos tipos, algunas más grasas y otras más secas. La piel grasa puede favorecer una mayor protección frente a la deshidratación, pero una excesiva secreción de grasa también produce cambios perjudiciales, como infecciones.

La curva de la felicidad

Por otro lado, algunas enfermedades influyen de forma importante en el aspecto físico, bien directamente o por los efectos secundarios derivados de su tratamiento. Con frecuencia la ayuda de un especialista permite reducir o hacer más soportables esas consecuencias.

Además de intentar mantener el peso adecuado y evitar problemas tan evidentes como el exceso de grasa o una flaccidez abdominal -que tienen consecuencias que van más allá del aspecto estético-, se puede conseguir un aspecto agradable recurriendo a unos cuidados mínimos. Esos cuidados buscan sobre todo mejorar el aspecto físico en general, así como el facial y de las manos.

Entre los consejos generales estaría el de mantener un estilo de vida correcto, no reñido con una actividad laboral intensa o volcada por completo en los demás. Debemos dedicar algo de tiempo al cuidado personal mediante la práctica de ejercicio físico o alguna técnica de relajación.



Lo más destacado

El consumo de tóxicos, sobre todo el tabaco, degrada el aspecto físico. Perjudica la salud bucal y dental, así como el aspecto de la piel. Estar sometido a estrés produce también un deterioro. La tensión acumulada provoca un aspecto serio y desmejorado, sobre todo si se une a otros problemas.

El consumo pobre de líquidos también es negativo. El agua es fundamental para mantener la hidratación de la piel. Cuando su consumo se reduce, aparece una piel deshidratada. Por su parte, la exposición inadecuada al sol es capaz de producir un "fotoenvejecimiento" o envejecimiento prematuro de la piel.



Charla digital

 Dr. Cormenzana
Dr. Armando Segurado Cirugía Estética de  Policlínica
Gipuzkoa.
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