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27-II-2007. Alicia Ruiz, profesora de Optometría Clínica del Departamento de Optometría de la Universidad Europea de Madrid, recomienda hacer revisiones visuales completas a los niños para descartar alteraciones de la visión.
Uno de cada cuatro niños en edad escolar tiene problemas de visión sin diagnosticar. Así lo asegura Alicia Ruiz, profesora de Optometría Clínica del Departamento de Optometría de la Universidad Europea de Madrid. El dato no es baladí si se tiene en cuenta que el 30% de los casos de fracaso escolar están relacionados con problemas visuales. Para evitar esta situación, esta experta recomienda realizar controles visuales a los 6-9 meses, a los dos y cuatro años y, a partir de entonces, una vez anualmente.
Alicia Ruiz recomienda comenzar los exámenes visuales desde que el niño es un recién nacido. Y es que, en ese momento, el 75% de ellos son hipermétropes, una circunstancia asociada a que el ojo es "corto" y que se irá modificando con el crecimiento. De esta manera, puede considerarse "normal" que un niño recién nacido tenga hasta tres dioptrías de hipermetropía y que este defecto refractivo vaya poco a poco disminuyendo tendiendo a convertirse en un ojo emétrope o sin graduación.
Examen visual completo
La decisión de compensar o no la hipermetropía de un niño dependerá de la cantidad de la graduación, de la edad del niño y de si ese defecto refractivo va acompañado de otras situaciones como estrabismo u alteración de la visión binocular. Es fundamental realizar un examen visual completo para poder descartar ciertas patologías o situaciones que puedan provocar ambliopía u ojo vago. "Varias de las causas que pueden producir ambliopía son defectos de graduación muy altos no corregidos, una diferencia importante de graduación entre un ojo y otro y un estrabismo "explica Ruiz.
El que nace miope, seguirá siéndolo. La miopía se estima que afecta a en torno un 25% de los recién nacidos. Con el desarrollo normal del sistema visual esta miopía irá en aumento por lo que el niño tendrá siempre una imagen borrosa que se compensará con el uso de gafas o lentes de contacto.
Alicia Ruiz ha tratado todos estos temas en el "Foro de formación sobre el abordaje multidisciplinar de las alteraciones visuales en la población pediátrica" que ha tenido lugar en la Policlínica de la Universidad Europea de Madrid. Durante su intervención, esta experta ha subrayado la importancia de "realizar un trabajo conjunto por parte de todos los profesionales del área de la salud -especialmente de enfermeros y pediatras- para conseguir un buen diagnóstico y control de los trastornos visuales en los niños".
Más atención
Aunque el papel de los facultativos es crucial, no lo es menos el de los padres. A ellos les anima a prestar atención a señales como guiñar los ojos, acercarse al texto, frotarse los ojos o tenerlos enrojecidos. Igualmente, esta experta pide que se vigilen detalles como la mala comprensión lectora, el hecho de que el niño se salte un renglón, que se tuerza al escribir, se salga al colorear o que se distraiga con facilidad. Y es que un 30% del fracaso escolar está relacionado con problemas visuales.
"Una mala visión en el colegio puede repercutir en un bajo rendimiento académico y a medio o a largo plazo en fracaso escolar", explica. Todos estos trastornos se pueden corregir fácilmente con gafas, lentes o con entrenamiento visual que consiste en ejercicios cuyo objetivo final es conseguir una correcta visión binocular y máxima eficacia visual ante las demandas visuales actuales.

Recuerde. El 30% de los casos de fracaso escolar están relacionados con problemas visuales.
Datos. En el momento del nacimiento, el 75% de los bebés son hipermétropes y el 25% miopes.
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Dra. Gil-Negrete
Oncología Médica
Policlínica
Gipuzkoa.
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