Salud

Los expertos denuncian que el paciente transexual está discriminado y mal tratado en España

2-IV-08. Los profesionales sanitarios exigen que la transexualidad no sea contemplada como una enfermedad mental. Para abordar adecuadamente este problema se considera necesaria la creación de equipos multidisciplinares, con psicólogos, endocrinólogos y cirujanos

 “La transexualidad no es necesariamente una enfermedad y, menos aún, una enfermedad mental”, asegura la sexóloga Miren Larrazábal, presidenta del Comité Científico del Congreso Español de Sexología, que tendrá lugar del 17 al 20 de abril en León. La aclaración es importante porque, como denuncia esta experta, “en estos momentos, y a pesar del avance que ha supuesto la Ley Reguladora de la Rectificación Registral de la Mención Relativa al Sexo de la Personas, sigue siendo imprescindible el diagnóstico de disforia de sexo para que se acepte un cambio de sexo en nuestro país”.

Aunque frecuentemente se confunden, la transexualidad y la disforia de sexo aluden a dos realidades distintas. El término transexualidad indica una tendencia a no asumir el género asignado en el nacimiento, mientras que la disforia de género indicaría que dicha valoración genera en el sujeto alteraciones emocionales. “No todo transexual padece disforia; sin embargo, la Ley señala que si el transexual no presenta disforia no puede modificar su adscripción de género ni puede ser atendido para modificar su deseo de cambio de género”, denuncia Miguel Ángel Cueto, sexólogo del Centro Psicológico de Terapia de Conducta de León y presidente organizador del Congreso Español de Sexología. Sin duda, añade, “se está favoreciendo una patologización de dichas personas que, en vez de ser derivadas a psicólogos, se orientan a psiquiatras directamente, con lo que se presupone una valoración patológica de antemano”.

Un problema social y sanitario

La transexualidad consiste en una disociación entre el sexo genético, gonadal y fenotípico, y el sexo psicológico o identidad de género. Son personas que no se identifican con el género que socialmente se corresponde con su sexo biológico de nacimiento. Por extrapolación de estudios de otros países, se calcula que habría unas 2.600 personas transexuales en España (1.800 de hombre a mujer, y 800 de mujer a hombre); de éstos, tras un adecuado proceso diagnóstico, serían candidatas a cirugía unas 500 personas.

La transexualidad supone un desafío a la rígida división de géneros establecida en nuestra sociedad. También cuestiona la idea de la supuesta naturalidad de los géneros, que presupone que nacer macho implica de manera natural sentirse hombre y nacer hembra sentirse mujer. “Nuestra tarea como profesionales es acompañar en este proceso: clarificando si hay confusión (no todas las crisis de identidad de género implican una transexualidad) y ayudando psicológicamente a que se expresen socialmente tal como sienten el género psicológicamente”, afirma la psicóloga Miren Larrazábal. Tal y como denuncia, “estamos ante una problemática novedosa que implica estudio y reflexión por parte de la comunidad científica, que necesita despojarse de esquemas mentales y estereotipos sexuales y sociales cerrados”.



Lo más destacado

La transexualidad. En una disociación entre el sexo genético, gonadal y fenotípico, y el sexo psicológico o identidad de género. Son personas que no se identifican con el género que socialmente se corresponde con su sexo biológico de nacimiento.
Datos. Por extrapolación de estudios de otros países, se calcula que habría unas 2.600 personas transexuales en España (1.800 de hombre a mujer, y 800 de mujer a hombre); de éstos, tras un adecuado proceso diagnóstico, serían candidatas a cirugía unas 500 personas.