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11-V-07. Las consecuencias de un diagnóstico tardío "podrían ser desde la pérdida de la agudeza y del campo visual en su totalidad hasta la pérdida anatómica del globo ocular”.
La prevención es la mejor terapia ante cualquier enfermedad. De ahí que los expertos se empeñen en recordar la importancia de las visitas regulares a los especialistas. Y es que una metástasis intraocular puede ser el primer hallazgo de un carcinoma de cualquier localización, por lo que la única medida preventiva es acudir al oftalmólogo para someterse a revisiones periódicas, aseguran un especialista de la Clínica La Luz.
Por norma, los síntomas delatores de los tumores intraoculares comienzan con alguna alteración visual, como es la percepción de "moscas volantes" o la pérdida de una parte del campo visual, explica el doctor José Luis Encinas, jefe de la Unidad de Oftalmología de la Clínica La Luz. "En otras ocasiones cuando se sitúan en el área central de la retina, en el área macular, se puede comenzar a percibir con una grave pérdida de agudeza visual. Pero, hay que tener presente, que existen tumores silentes que no tienen apenas manifestaciones clínicas y que únicamente pueden detectarse en un examen rutinario o cuando tienen un tamaño muy elevado", concluye el doctor Encinas.
Pérdida de visión
Las consecuencias de un diagnóstico tardío del tumor intraocular "podría ser desde la pérdida de la agudeza y del campo visual en su totalidad hasta la pérdida anatómica del globo ocular, si el tumor sigue una evolución progresiva hasta alcanzar tamaños muy elevados, siendo necesaria la extirpación del ojo", asegura este experto. Ante los casos de tumores intraoculares, en los últimos años, el objetivo de los oftalmólogos ha sido encontrar un tratamiento dirigido a eliminar el tumor y, al mismo tiempo, permitir la conservación de la función del ojo.

Los síntomas. Los tumores benignos más frecuentes en oftalmología son los nevus, y en el caso de los malignos, los melanomas y las metástasis. Muchas de éstas no se diagnostican porque "no llegan a producir síntomas durante toda la vida cancerosa del paciente, advirtió el doctor Encinas.
Factores de riesgo. Los expertos aseguran que no es posible hablar de factores de riesgo. En algunos casos de tumores en la infancia, como la retinoblastoma, sí existe un perfil genético claro y se sitúa en el terreno de lo hereditario, existiendo también formas esporádicas que puede tener una capacidad de transmitirse a los descendientes.
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Dr. Cormenzana
Cirugía Estética de
Policlínica
Gipuzkoa.
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