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La práctica de ejercicio puede representar una importante mejoría para realizar actividades de la vida cotidiana como caminar por una habitación, vestirse, comer o bañarse.
Un estudio de investigadores estadounidenses concluye que los mayores que realizan una actividad física regular tienen un 29% menos de riesgo de sufrir movilidad reducida. Según Marco Pahor, autor principal del estudio y profesor del departamento de investigación geriátrica y sobre el envejecimiento de la Universidad de Florida, en comparación con los mayores que recibieron una educación para la salud, los participantes del grupo que realizó actividad física tenían un 29 por ciento menos de riesgo de incapacidad para poder caminar 400 metros, un indicador de la movilidad reducida.
En el estudio, los investigadores administraron a un grupo de mayores de entre 70 y 89 años pautas de actividad física que consistían sobre todo en caminar a una intensidad moderada durante al menos 150 minutos a la semana, junto con ejercicios de estiramiento de piernas y equilibrio. Un segundo grupo control de mayores recibió instrucciones sobre cómo envejecer adecuadamente que incluían información sobre la nutrición y el uso adecuados de los fármacos, el cuidado de los pies y los servicios preventivos. Los investigadores evaluaron el funcionamiento físico de ambos grupos antes de las intervenciones y en dos ocasiones durante el año que duró la intervención.
Resultados del estudio
Durante el periodo de seguimiento, el grupo que realizaba ejercicio elevó sus puntuaciones en las pruebas de estado físico estándar de una línea base del 7,5 al 8,5, mientras que el grupo que recibió la información sobre cómo envejecer mejor mostró un declive en esta puntuación. Además, los participantes en el grupo de actividad física mejoraron sus resultados en una segunda evaluación, una prueba que consistía en caminar 400 metros, y tenían una menor incidencia de discapacidad de movilidad, definida como la incapacidad para caminar 400 metros, en comparación con el grupo control.
Según los investigadores, incluso una mejoría de medio punto en las pruebas estándar de movilidad (que puntúan del 0 al 12) podría representar una importante mejoría en la capacidad de las personas mayores para realizar actividades de la vida cotidiana como caminar por una habitación, vestirse, comer o bañarse. Una puntuación baja, de entre 0 y 4, es un factor de riesgo importante para la discapacidad y la mortalidad. El estudio evaluó a personas con puntuaciones intermedias de entre 4 y 9 para observar si el ejercicio podía evitar o prevenir un declive en sus puntuaciones.

Comprobación. Un indicador de la movilidad reducida es medir la capacidad para poder caminar 400 metros.
Ejercicio regular. Las pautas saludables para evitar sufrir movilidad reducida son caminar a una intensidad moderada durante al menos 150 minutos a la semana y la realización de ejercicios de estiramiento de piernas y equilibrio.
Otras recomendaciones. Es muy importante recibir información sobre la nutrición y el uso adecuado de los fármacos. También es aconsejable adquirir el hábito de cuidarse los pies.
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Dr. Cormenzana
Cirugía Estética de
Policlínica
Gipuzkoa.
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