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17-IV-08. Todas las personas que realicen actividades al aire libre, deporte, senderismo, o simplemente que paseen con frecuencia, han de protegerse con gafas de sol, aconsejan los expertos
La catarata es una opacificación del cristalino. El cristalino es una lente natural y transparente que se encuentra dentro del ojo con la finalidad de permitir el enfoque nítido del mundo exterior en la retina. Puede perder su transparencia por alteraciones congénitas, golpes, enfermedades propias del ojo o generales, y por el propio avance de la edad del individuo. La edad es, con mucho, la causa más frecuente. De hecho, entre los 55 y los 60 años el cristalino aparece con catarata incipiente en un 50% de las personas, y esta tasa sube a un 80 % en personas entre 70 y 74 años, advierten desde la Consejería de Salud del Principado de Asturias.
Debe recordarse que las radiaciones solares pueden favorecer, o acelerar la formación de cataratas, por lo que es importante que todas las personas que realicen actividades al aire libre, deporte, senderismo, o simplemente que paseen con frecuencia, máxime si son de edad madura, han de estar convenientemente protegidas con gafas de sol, recomienda el doctor Juan Junceda Moreno, Jefe del Servicio de Oftalmología del Hospital “Valle del Nalón” de Langreo (Asturias).
Síntomas y tratamiento
Se detecta cuando el individuo pierde visión lejana, nota que su visión tiene niebla o neblina, o bien aparecen áreas o puntos borrosos u oscuros en su visión.
En algunas ocasiones, sujetos que veían bien de cerca con sus gafas, notan que pueden leer mejor sin las gafas que con ellas, y otras veces parece, en personas que usan gafas habitualmente y tienen cataratas, que la gafa está permanentemente sucia o con la graduación incorrecta.
El método más empleado en el mundo avanzado para su solución es la extracción extracapsular, que permite extirpar el contenido del cristalino natural, dejando en su sitio la membrana que lo envuelve, llamada cápsula. Esto se hace en la mayor parte de los casos mediante los modernos aparatos de ultrasonidos, o “lápices” de ultrasonidos, capaces de pulverizar el cristalino y absorberlo a través de una pequeña incisión, que hoy en día puede estar en torno a 2 mm con los modernos equipos de operación. Este sistema ha mejorado los intentos que en su día se hicieron con láser. Por la misma incisión se introduce una lente de material sintético doblada o enrollada sobre sí misma, que es colocada en el saco capsular, y que se despliega de forma automática de forma similar a un paraguas, y que queda fijada por unas asas elásticas apoyadas en el interior del ojo que impiden su desplazamiento o su movimiento.
Habitualmente no es preciso el cierre de la herida operatoria, ya que se realiza una incisión valvulada que permite el cierre o autosellado del sitio de entrada de los instrumentos. La operación habitualmente no requiere hospitalización, y se realiza con anestesia local, permitiendo la reincorporación a las tareas habituales del enfermo en el plazo de 7- 10 días. Este tipo de cirugía es agradecida y cómoda para el paciente. En cambio para los cirujanos esta técnica es difícil pues los aparatos que se utilizan cada día son más sofisticados y de mayor potencia, con lo cual hay muchísimas cosas que comprobar. Los pacientes apenas tienen molestias, recuperan la visión en pocos días, pero el cirujano ahora debe de tener en cuenta muchas variables de tipo técnico. El paciente operado de Cataratas puede recuperar la visión hasta un 85% - 90% , saliendo todo bien.

¿Se puede volver a formar la catarata? Después de la intervención ya no es posible que se vuelvan a formar cataratas. Lo que sí sucede es que con el paso de los años y el envejecimiento del paciente será necesario realizar la “limpieza” de las lentes intraoculares artificiales que sustituyen al cristalino, es decir, aparecerán signos parecidos a los que el paciente tenía antes de operar la Catarata. A este proceso de opacificación se le llama Catarata secundaria y consiste en una opacidad que se forma por detrás de la lente intraocular implantada previamente. Será el momento de realizar la mencionada “limpieza” de la cápsula o envoltura de la lente artificial mediante láser. De esta manera se devuelve la transparencia perdida al eje visual recobrando de nuevo el paciente la visión, informan desde la Consejería de Salud del Principado de Asturias.
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Dra. Gil-Negrete
Oncología Médica
Policlínica
Gipuzkoa.
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