Salud

La Clínica Universitaria de Navarra ensaya la aplicación de células madre adultas para regenerar corazones infartados mediante catéter

04-X-07. El equipo investigador, que comprueba si el tratamiento consigue mejorar la función del músculo cardíaco, aboga por el procedimiento mínimamente invasivo por su mayor simplicidad.

Un equipo de cardiólogos de la Clínica Universitaria de Navarra, en colaboración con el Área de Terapia Celular del mismo centro y con el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, realiza un ensayo clínico (fase II) en 50 pacientes para probar la eficacia del trasplante de células madre adultas, en este caso mioblastos, en el corazón de personas que hayan sufrido un infarto de miocardio. La mayor novedad que aporta este trabajo respecto a otros ensayos de características similares es la implantación de las células madre mediante catéter y no a través de cirugía abierta, como se había hecho hasta ahora. El estudio actual se sustenta en investigaciones anteriores efectuadas en animales de experimentación. Se trata de un trabajo aprobado por la Agencia Española del Medicamento, organismo oficial cuya certificación implica que la investigación cumple los requisitos legales, éticos y de seguridad para el enfermo.

Los  pacientes que son y serán incluidos en este ensayo son aquellos que han sufrido infarto de miocardio y presentan disfunción ventricular. Antes de practicarles el trasplante de células madre se les realiza una serie de pruebas entre las que figuran ecocardiogramas, resonancias magnéticas, análisis, y valoración de arritmias espontáneas mediante Holter-ECG. La técnica comienza con la extracción de las células, mioblastos, mediante una biopsia de tejido muscular de la pierna del propio paciente. El procedimiento se practica con anestesia local. Del fragmento de tejido obtenido, los investigadores aíslan las células madre adultas musculares. Estas unidades celulares deberán cultivarse durante un mes hasta conseguir el número suficiente de células para realizar el trasplante.

Suero del paciente

El cultivo de las células se practica en el laboratorio GMP (Good Manufacturing Practice) de la Clínica Universitaria de Navarra, y está basado en la utilización de suero del propio paciente, a diferencia de los cultivos realizados en otros estudios que usan suero de origen animal, con lo que se reduce el riesgo de reacciones adversas. “De este modo se evitan hipotéticas infecciones, alergias o reacciones inmunológicas, ya que no se introducen proteínas extrañas”, describe el doctor Juan José Gavira, cardiólogo de la Clínica Universitaria de Navarra. El suero se obtiene mediante la realización de una plasmaféresis, técnica con la que se consigue el plasma en el que se cultivarán los mioblastos.

Transcurrido el mes necesario para el crecimiento de la población celular, las células obtenidas se inyectan en el corazón del paciente mediante cateterismo con un catéter especial de inyección.  Las células se implantan en las regiones de músculo cardiaco infartadas y alrededor de éstas. Uno de los requisitos que deben cumplir los pacientes incluidos en el ensayo clínico es que no precisen de ninguna otra terapia invasiva adyuvante de forma simultánea. De este modo, apunta el especialista, “los resultados que se obtienen son mucho más puros, ya que en ellos no interfiere ningún otro tratamiento”. Obtenidas las células madre adultas, se analiza una muestra en el Laboratorio de Microbiología para descartar la existencia de infecciones y certificar su perfecto estado.



Lo más destacado

El implante de células madre. Para implantar los mioblastos es necesario hacer una reproducción  anatómica del ventrículo izquierdo, que es la zona que se va a tratar. La reproducción virtual se realiza mediante un sistema de navegación denominado cartografía electroanatómica no fluoroscópica. Esta técnica consigue reconstruir de forma tridimensional el ventrículo izquierdo, localización en la que se analizan después las zonas de bajo voltaje. “Son aquellas zonas que aparecen sin actividad eléctrica y que anatómicamente corresponden al infarto de miocardio. En ese molde del ventrículo, que obtenemos gracias al sistema de navegación, identificamos la zona afectada por el infarto”, describe el doctor Ignacio García Bolao, especialista del departamento de Cardiología de la Clínica Universitaria.



Charla digital

 Dr. Cormenzana
Dr. Armando Segurado Cirugía Estética de  Policlínica
Gipuzkoa.
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