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26-XI-07. Su acumulación acarrea un mayor riesgo cardiovascular en las mujeres delgadas
El género también influye en la distribución de la grasa corporal y en sus repercusiones sobre la salud. El Centro de Investigación Biomédica en Red de Obesidad y Nutrición (CIBEROBN) investiga para determinar las claves que se esconden detrás del mayor riesgo cardiovascular que sufren las mujeres delgadas con acumulación de grasa abdominal frente a los hombres con la misma situación. Éste es uno de los asuntos que se debate en la primera reunión científica de este centro, que ha sido inaugurada por Flora de Pablo, Directora del Instituto de Salud Carlos III.
El CIBEROBN, una iniciativa del Ministerio de Sanidad y Consumo a través el Instituto de Salud Carlos III, aglutina a los mejores grupos de investigación nacionales en materia de fisiopatología, básica y clínica. Este centro nació con un objetivo básico: promover en España la colaboración de grupos de investigación centrados en el complejo mundo de la obesidad y la nutrición. Congrega a 26 grupos de investigación de excelencia ubicados en Andalucía, Aragón, Baleares, Cataluña, Galicia, Madrid, Navarra y Valencia en los que están integrados más de 300 investigadores básicos, clínicos y combinados y cuenta con un presupuesto de cuatro millones de euros, un 23% de incremento con respecto al año anterior.
A más kilos, menos años
La observación de que los obesos viven menos no es algo nuevo. Hipócrates, el padre de la medicina actual, ya decía que “los muy gruesos tienden a morir antes que los delgados” y Cornelio Celso, contemporáneo de Cristo, aseguró que “las personas obesas fallecen más bien por enfermedades agudas y sofocaciones y, a menudo, mueren de muerte repentina, lo que no sucede casi nunca a las personas delgadas”. A pesar de esta observación, durante siglos la buena salud se identificaba con el exceso de peso y la mala con la delgadez. El desarrollo de la especialidad de endocrinología y la comprobación de que muchas patologías estaban ligadas al exceso de kilos, condujo a que estos especialistas empezarán a tratar a las personas obesas o con sobrepeso pero se limitaban, según recuerda Felipe Casanueva, Director Científico del CIBEROBN, a poco más que prescribir “una dieta de 1.500 calorías, incremento de ejercicio físico y a decirle al paciente que volviera cuando hubiera adelgazado 20 kilos; y si no lo conseguía, a culpabilizarle”“Hace unos 15 años -recuerda Casanueva- los planteamientos empezaron a cambiar y se empezó a fijar la atención en el papel que sobre el sobrepeso y la obesidad tienen los mecanismos que regulan el apetito, la importancia de los factores psico-sociales y genéticos o el papel preventivo de la dieta, en particular de la Dieta Mediterránea”. Los cambios sociales y alimentarios de la sociedad también han conllevado otro tipo de trastornos de alimentación como la anorexia, la bulimia o el trastorno por atracón, alteraciones ya descritas pero que no eran tan frecuentes como en la actualidad. De esta manera, en el CIBEROBN, al igual que en la sociedad, conviven los dos extremos de la balanza. Por un lado los grupos que investigan para profundizar en los mecanismos fisioreguladores del apetito y la comprensión de las bases de los riesgos asociados a la obesidad y sus mecanismos de prevención; y por otro, los que trabajan en mejorar el conocimiento de las causas que llevan a sufrir un desorden alimenticio.

Atención. El índice cintura/cadera (ICC tiene más relevancia en algunos casos que el índice de masa corporal (IMC) para valorar el estado de nutrición y las consecuencias futuras en la salud de la persona.
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Dr. Cormenzana
Cirugía Estética de
Policlínica
Gipuzkoa.
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