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09-III-07. Esta dolencia es la primera causa de hospitalización en mayores de 65 años y origina cada año alrededor de 100.000 ingresos hospitalarios en nuestro país.
La insuficiencia cardiaca (IC) es la enfermedad cardiovascular de más rápido crecimiento en el mundo. En España, representa un problema asistencial de primer orden para los servicios de Medicina Interna, ya que sólo por esta enfermedad, se producen alrededor de 100.000 ingresos hospitalarios anuales y constituye la primera causa de hospitalización en pacientes mayores de 65 años. Por ello y con el objetivo de abordar los aspectos más significativos relacionados con esta patología, alrededor de 400 especialistas se dieron cita la semana pasada en el marco de la IX Reunión de Insuficiencia Cardiaca, que organiza la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI) en Elche.
Tal y como explica el doctor José María Cepeda, presidente del comité organizador de la Reunión y jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital de Torrevieja, este evento -que se ha consolidado como un importante foro anual- tiene como objeto contribuir a la formación y actualización de conocimientos, al tiempo que sirve de plataforma para presentar los trabajos de investigación en curso así como los nuevos proyectos del Grupo de Trabajo de la SEMI.
Epidemia del siglo XXI
"La insuficiencia cardiaca representa en la actualidad un importante problema de salud, dada su una alta prevalencia, cercana al 20% entre las personas de más de 75 años. Considerada como la epidemia del siglo XXI, se estima que su incidencia irá en aumento, llegando a duplicar las cifras actuales dentro de 20 años", señala el doctor Manuel Montero, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba y coordinador del Grupo de Insuficiencia Cardiaca de la SEMI.
Según explica este experto, esta elevada prevalencia se relaciona con el envejecimiento progresivo de la población y la mejora de la supervivencia de enfermedades, como la cardiopatía isquémica o la hipertensión arterial, responsables a la larga de la aparición de insuficiencia cardiaca. Desde el punto de vista de carga asistencial, constituye un problema importante en la medicina interna de nuestro país, ya que supone el motivo más frecuente de ingreso hospitalario.
Manejo multidisciplinar del paciente
El correcto abordaje la insuficiencia cardiaca requiere soluciones que deben basarse en el manejo multidisciplinar de este tipo de enfermos. Así lo afirma el coordinador del Grupo de Trabajo en IC de la SEMI. "Existen datos que demuestran que la atención a los pacientes por un equipo multidisciplinario, formado por cardiólogos, internistas, médicos de atención primaria y enfermeras, mejora la evolución y calidad de vida de los pacientes. Y es especialmente idóneo garantizar el acceso del paciente al especialista cuando la situación lo requiere", asegura.
En el mismo sentido se expresa el doctor Cepeda, quien subraya que "el paciente con insuficiencia cardiaca es el mismo dentro y fuera del hospital. Por tanto -añade-, no hacen falta más argumentos para entender que tiene que haber una estrecha coordinación entre la atención primaria y la asistencia hospitalaria. Tenemos que perseguir los mismos objetivos y compartir los medios para alcanzarlos. Con ello se beneficiará indiscutiblemente el paciente, pero también el sistema sanitario en su conjunto, ya que el gasto económico de esta enfermedad es enorme, principalmente porque es la principal causa de ingresos hospitalarios en mayores de 65 años".
Prevención. Las dos causas más importantes del desarrollo de insuficiencia cardiaca son la cardiopatía isquémica y la hipertensión arterial. "Por lo tanto si queremos prevenir el desarrollo de IC deberíamos prevenir la cardiopatía isquémica -recomendando hábitos de vida saludables, reduciendo la obesidad, evitando el tabaquismo, tratando la dislipemia y la diabetes-, identificando lo más precozmente posible a los pacientes hipertensos y tratándolos lo más eficazmente posible", puntualiza el doctor Montero.
Tratamiento. Respecto a los avances en el tratamiento, muchos se han producido en los últimos 10 años y la mayoría se basan en resultados de ensayos clínicos que permiten conocer aquellos tratamientos que han demostrado su eficacia para la mejora de la supervivencia y del pronóstico de los pacientes. La mayor parte de ellos se han realizado en pacientes con disfunción sistólica, en la que se sabe el beneficio que se obtiene al bloquear el sistema neurohormonal mediante inhibidores del sistema renina angiotensina (IECA), antagonistas de la angiotensina II (ARA II) o betabloqueantes.
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Dr. Cormenzana
Cirugía Estética de
Policlínica
Gipuzkoa.
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