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28-VIII-07. Varios estudios fisiológicos bien documentados sostienen la hipótesis de que un ataque de ira puede desencadenar en un infarto de miocardio
Se sabe que el estrés mental puede aumentar la frecuencia cardiaca, la presión arterial y las demandas de oxígeno del corazón, daña la elasticidad de los vasos y aumenta de la coagulabilidad sanguínea. Varios estudios fisiológicos bien documentados sostienen la hipótesis de que un ataque de ira puede desencadenar en un infarto de miocardio, según informa la Fundación Bayer HealthCare dentro de la Campaña de Concienciación de Riesgo Cardiovascular.
No se conocen o no se han demostrado aún los efectos del estrés emocional, de los hábitos conductuales y del estado socioeconómico en el riesgo de padecer una enfermedad del corazón o un ataque cardíaco, porque todos nos enfrentamos al estrés de maneras diferentes. Cuánto y cómo nos afecta el estrés depende de cada uno de nosotros.
No obstante, algunos estudios indican que existe una relación directa entre la función de las plaquetas y el estrés emocional, de tal forma que sujetos normales sometidos a un estrés agudo incrementan la capacidad de agregación de las plaquetas; que la sangre se haga más espesa y que se produzca un infarto. Un estudio realizado en Suecia indica que efectivamente el estrés crónico está vinculado a un mayor riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular. Las conclusiones de la investigación señalan que el estrés constante deteriora las arterias de manera directa e indirecta, con alteraciones fisiológicas e impulsando hábitos poco saludables como el cigarrillo o el exceso de café.

Corazón estresado. Algunos estudios indican que existe una relación directa entre la función de las plaquetas y el estrés emocional, de tal forma que sujetos normales sometidos a un estrés agudo incrementan la capacidad de agregación de las plaquetas; que la sangre se haga más espesa y que se produzca un infarto.
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Dra. Gil-Negrete
Oncología Médica
Policlínica
Gipuzkoa.
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