Salud

Eternas horas en vela

07-V-2007. El consumo de somníferos y tranquilizantes se dispara en Gipuzkoa más de un 50% en siete años

«¿Qué me pasa que no puedo dormir otra vez? Ya lo sé: No debería haber tomado el dichoso café a media tarde... Tranquilo, que te vas a dormir... Ya es la una. Y es que hace tanto calor... Mejor me levanto un momentito a por agua y al cuarto de baño... Con el día que me espera mañana en el trabajo»... Ni contando ovejitas. La reflexión resume una de tantas noches en vela en las que se dan vueltas y vueltas a la cama.

Pocos adultos guipuzcoanos no han pasado por rachas en las que es imposible pegar ojo y otros muchos padecen este déficit de sueño de forma crónica. De hecho, uno cada cuatro sufre habitualmente problemas de insomnio. Si se trata de mayores de 65 años, la proporción llega a uno de cada dos.

Y la gente quiere dormir. La creciente prevalencia del insomnio ha hecho que en los últimos años se dispare el consumo de fármacos para inducir el sueño. Una tendencia de la que Gipuzkoa no ha quedado al margen. Así lo demuestran los datos de la Dirección de Farmacia del Gobierno Vasco. Entre 2000 y 2006 aumentó un 51% el número de envases de somníferos consumidos en Gipuzkoa. De hecho, más del 10% de la pobación vasca asegura haber tomado alguna vez pastillas para dormir. En tranquilizantes, el crecimiento es similar. Ambos fármacos, tranquilizantes y somníferos son el segundo grupo de medicamentos que más se receta, sólo por detrás de analgésicos y antitérmicos.

Orfidal, Trankimazim, Stilnox, Valium... Son algunas marcas populares de estos hipnóticos, sedantes y tranquilizantes que buscan inducir el sueño o relajar. La mayoría de estos medicamentos se recetan en atención primaria, aunque buena parte forman parte del día a día de las consultas de Psiquiatría o del ámbito de la geriatría.

No todos los insomnios son iguales. Los hay crónicos y transitorios. En unos casos consiste en la dificultad para conciliar el sueño y, en otros, para retomarlo tras desvelarse. También pueden darse ambos problemas en la misma persona o el llamado despertar precoz, en el que, tras despertarse, volverse a dormir es misión imposible. ¿Las causas? El insomnio puede estar relacionado con una enfermedad psiquiátrica, por los dolores causados por cualquier dolencia física, por estrés con cuadros de ansiedad en épocas complicadas, por hábitos de vida poco saludables...

Presión de los pacientes

«Progresivamente, donde más se recetan estos fármacos es en atención primaria. Nosotros somos los que evaluamos y tratamos la mayoría de insomnios y ansiedades de la población», asegura Eduardo Tamayo, médico de atención primaria del ambulatorio de Gros de Donostia. En su opinión, estos medicamentos se prescriben cada vez más por la «presión e insistencia de los pacientes». Tamayo considera que el «aumento de la edad media de la población, la progresiva medicalización de los pacientes, y la menor capacidad de soportar situaciones de estrés y dolor hace que se busquen remedios para un bienestar inmediato». En el caso del insomnio, el remedio son los fármacos hipnóticos. «Accesibles y baratos», remarca Tamayo.

Imanol Querejeta, jefe de Psiquiatría del Hospital Donostia, también considera la «accesibilidad a un Sistema de Salud que funciona bien» como una de las razones del aumento del consumo de hipnóticos. De su experiencia, afirma que la mayoría de enfermos psiquiátricos padece algún tipo de insomnio. «Algunos toman medicación para dormir y otros no. Por ejemplo, hay enfermedades como la depresión que llevan asociado un insomnio que mejora cuando se alivia la enfermedad», añade el psiquiatra.

En torno al 40% de los hipnóticos que se consumen se recetan a personas en edad geriátrica (en Gipuzkoa son el 20% de la población). Es más, entre el 60 y el 70% de los mayores hospitalizados o en residencias toma habitualmente fármacos para dormir. «El envejecimiento se asocia con un descenso en la calidad y en la cantidad del sueño. El tiempo en cama aumenta, el de sueño nocturno disminuye y la somnolencia durante el día crece», explica Marta Álvarez de Arcaya, geriatra y directora médica de Matía.

Solución transitoria

Los expertos coinciden en señalar que la prescripción de hipnóticos para combatir el insomnio debe ser de «transitoria, controlada por el médico y limitada en el tiempo». Una vez valorado el tipo de insomnio, es necesario tratar la causa que lo provoca porque los hipnóticos «no solucionan el problema real» que está detrás.

Como ocurre con todos los fármacos, en el caso de los somníferos también existen riesgos. «El que consume benzodiazepinas -principal compuesto de muchos sedantes y somníferos- en dosis altas durante mucho tiempo tendrá un deterioro cognitivo, de memoria, de capacidad de concentración... Son los síntomas que aparecen cuando envejecemos y que se aceleran si se abusa de la medicación», afirma Querejeta.

La mayoría de estos fármacos no crean dependencia física, aunque sí psicológica. Conocedores de este extremo, en Matía, a menudo usan «medicación placebo» con algunos residentes.

Hay alternativas. Los insomnios no relacionados con patologías pueden superarse con normas de higiene del sueño. «El sueño es un lujo que hay que trabajarlo. Es importante que la gente sepa que muchas de las personas que no duermen, dormirían mejor si cambiaran sus hábitos de vida. Ahora, si alguien tiene un problema real, hace bien en contactar con su médico. Hay muchos insomnios que anuncian la aparición de enfermedades», concluye el psiquiatra.
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Higiene del sueño

No hacer comidas copiosas antes de acostarse.

Hacer ejercicio físico moderado durante el día, pero nunca antes de acostarse.

No dormir siesta de más de 20 minutos.

Reducir el consumo de cafeína y tabaco.

Crear un ambiente libre de ruidos en la habitación.

Tomar una ducha antes de acostarse ayuda.

Si no consigue dormirse, no permanezca dando vueltas en la cama.

No mirar el reloj.

No tomar somníferos sin receta.

«Desde inicios del siglo XX hemos perdido una media de dos horas de sueño»