Salud

La sobrecarga de roles y las conductas de riesgo asociadas tradicionalmente a los hombres, factores de peligro para la salud de las mujeres

25-II-08. El Ministerio de Sanidad y Consumo publica el segundo informe sobre Salud y Género, dedicado este año a las edades centrales de la vida

 La salud en las edades centrales de la vida ha sido el enfoque elegido para el segundo Informe sobre Salud y Género 2006 elaborado por el Observatorio de Salud de la Mujer, perteneciente al Ministerio de Sanidad y Consumo. El estudio, publicado en la página web del Ministerio (www.msc.es), responde al compromiso asumido por el Gobierno de España para fomentar la investigación que ayude a reducir las desigualdades de género en el ámbito sanitario de nuestro país y recogerla en un informe anual. El 24% de la población española (10,82 millones de personas) tiene entre 45 y 65 años, una franja de edad que corresponde con el ciclo vital de la madurez. El aumento de la esperanza de vida de la población, el descenso en la natalidad y el retraso en la edad de emancipación de la juventud, provocan que gran parte del peso de la sociedad recaiga ahora sobre las personas maduras, tanto en el terreno productivo como reproductivo, informan desde el Ministerio de Sanidad y Consumo.

Sin embargo, el informe prueba que este peso se distribuye de manera desigual en mujeres y hombres, lo que tiene importantes consecuencias para su salud. El estudio obtiene estas conclusiones a partir de datos procedentes del Instituto Nacional de Estadística, la Encuesta Nacional de Salud y diversos artículos publicados en revistas científicas. Mientras que en los hombres los roles asignados apenas han variado con el paso del tiempo, la incorporación de la mujer al mercado laboral no ha supuesto para ellas un alivio de las tareas domésticas, con lo que se enfrenta a jornadas laborales dobles o, incluso, triples. Casi el 100% de las mujeres de entre 45 y 65 años dedica casi seis horas diarias a las actividades relacionadas con el cuidado del hogar, pero sólo el 71% de sus contemporáneos lo hace, y su dedicación no alcanza las 2 horas y media por jornada.

Sobrecarga de funciones
Por otro lado, el 40% del total de las mujeres se ha incorporado al mercado laboral y, además, el 84% de las personas cuidadoras son igualmente mujeres, cuya media de edad son los 52,9 años. Estos roles de ama de casa, cuidadora de las personas dependientes y trabajadora remunerada suponen una sobrecarga de funciones que tiene efectos perjudiciales en la salud de las mujeres. Los condicionantes socioeconómicos son otros factores que influyen de manera clara en la salud de las personas. Cuanto menores son, el nivel adquisitivo, el nivel de estudios y el reconocimiento sociolaboral provocan una peor concepción de la propia salud. Estos condicionantes están claramente distribuidos en función del género:

  • Las mujeres cobran de media un 17,3% menos de salario que los hombres,
  • El 67,3% de las mujeres entre 50 y 64 años es ama de casa
  • Y el 74,2% de aquellas cuya edad se sitúa entre los 45 y 65 años tiene un nivel educativo igual o menor que el bachiller elemental.

La sobrecarga de trabajo y la falta de tiempo libre, empleos repetitivos y de escaso reconocimiento social, junto con situaciones de dependencia económica van mermando la salud de las mujeres, sobre todo aquellas de las clases sociales más bajas y que sólo han trabajado en el ámbito doméstico. Este grupo de personas es el más vulnerable ante la enfermedad.

Las mujeres viven, de media, 6,6 años más que los hombres. Esta diferencia de género se explica por conductas tradicionalmente asociadas a los hombres en los que demostrar la fortaleza supone adoptar conductas de riesgo como el abuso de tabaco, alcohol y drogas ilegales, así como la conducción temeraria. Por otro lado, los hombres muestran más reticencia a acudir a las consultas médicas, por lo que la atención sanitaria se realiza muchas veces cuando la enfermedad muestra un estado avanzado. En consonancia con la esperanza de vida, las tasas de mortalidad del segmento comprendido entre los 45 y 65 años indican que los casos de muertes prematuras son significativamente más altos entre los hombres. La primera cusa de muerte en personas maduras son los tumores (principalmente de mama en mujeres y de pulmón en hombres) y las enfermedades del sistema circulatorio. Entre los hombres destaca, además, la muerte por enfermedades del sistema respiratorio, la cirrosis y otras enfermedades del hígado, condicionadas todas ellas por el consumo de tabaco y alcohol de mayor incidencia en los hombres por factores de género.


Lo más destacado

Datos. En España hay 10,8 millones de personas en esta franja de edad, un 24% de la población española. El porcentaje de mujeres (50,56%) es mayor que el de hombres (49,44%). Las mujeres en este grupo poblacional presentan más enfermedades crónicas que los hombres y tienen una peor percepción de su salud, mientras que ellos sufren enfermedades más graves y con mayor índice de mortalidad. Pese al notable aumento de la feminización en las profesiones sanitarias, en esta franja de edad aún se evidencia un notable sesgo de género, en perjuicio de la mujer, en el acceso a los puestos de mayor poder

Objetivos.  Este estudio expresa el compromiso del Gobierno de España de favorecer la equidad entre hombres y mujeres. Su objetivo es reflejar las desigualdades de género e identificar los componentes psicosociales que pueden explicar la distinta manera de enfermar y buscar ayuda médica entre hombres y mujeres en edad madura


Charla digital

 Dr. Cormenzana
Dr. Armando Segurado Cirugía Estética de  Policlínica
Gipuzkoa.
Recuerda la charla