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Estas diferencias no se pueden explicar sólo por las diferencias biológicas ligadas al sexo, sino que se relacionan con los estereotipos de género y los diferentes roles que se les encomiendan.
El Informe sobre Salud y Género elaborado por el Observatorio de Salud de la Mujer y presentado la semana pasada por el Ministerio de Elena Salgado pone de manifiesto que existen diferencias entre hombres y mujeres tanto en la propia enfermedad como en la forma de buscar cuidados sanitarios y de recibirlos. Estas diferencias, asegura Salgado, no se pueden explicar sólo por las diferencias biológicas ligadas al sexo, sino que se relacionan con los estereotipos de género y los diferentes roles que se les encomiendan.
Las mujeres tienen una mayor esperanza de vida al nacer y a los 65 años que los hombres, pero su vida con buena salud y sin enfermedad crónica es más corta que la de éstos. Por el contrario, los hombres viven menos años que las mujeres pero los viven con mejor salud percibida. Los patrones de vida tienen una clara distribución por género.
Más o menos saludables
En general, los hombres tienen conductas menos saludables respecto al consumo de sustancias adictivas (tabaco, alcohol o drogas ilegales) y sufren discapacidades desde edades más jóvenes que las mujeres, muchas de ellas a consecuencia de los accidentes de tráfico. Estos comportamientos están ligados a los modelos tradicionales de masculinidad. "Esto está cambiando en los últimos tiempos entre la población más joven, ya que las chicas, desafortunadamente, están adoptando también en parte estas conductas", ha explicado Salgado.
Además, la distribución de los tiempos de trabajo, de ocio y de prestación de cuidados no es equitativa. Las mujeres dedican más tiempo que los hombres al trabajo doméstico y a los cuidados, incluso aunque tengan un trabajo asalariado. Esto explicaría, al menos en parte, que los hombres practiquen más deporte y duerman más horas que las mujeres. La sobrecarga física y emocional que esta situación provoca en las mujeres también repercute de manera negativa en su salud.
Medicalizadas en exceso
Para otros condicionantes de la salud, como la sexualidad o las relaciones afectivas, existen pocos estudios que permitan abordarlos adecuadamente desde los servicios de salud. Estos factores conducen, en muchas ocasiones, a que se traten como enfermedades lo que son procesos fisiológicos, como la menopausia o el parto, o a que se medicalice en exceso la vida de las mujeres, pues tratan de resolver con fármacos malestares que tienen su origen en las dimensiones psico-sociales de la salud.

Diferencias. En general, los hombres tienen conductas menos saludables respecto al consumo de sustancias adictivas (tabaco, alcohol o drogas ilegales) y sufren discapacidades desde edades más jóvenes que las mujeres, muchas de ellas a consecuencia de los accidentes de tráfico.
Más cansadas. Las mujeres dedican más tiempo que los hombres al trabajo doméstico y a los cuidados, incluso aunque tengan un trabajo asalariado. Esto explicaría, al menos en parte, que los hombres practiquen más deporte y duerman más horas que las mujeres. La sobrecarga física y emocional que esta situación provoca en las mujeres también repercute de manera negativa en su salud.
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Dra. Gil-Negrete
Oncología Médica
Policlínica
Gipuzkoa.
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